Por qué un caballo?

El caballo es una fuente inagotable de estímulos que favorecen la coordinación motora, la atención, el equilibrio, los reflejos, y muchas otras respuestas autónomas; también actúa sobre las funciones cognoscitivas, y especialmente, sobre las respuestas emocionales.
Estos animales despiertan sentimientos sumamente intensos en las personas que interactúan con ellos. Montar sobre estos animales hace que sus movimientos beneficien y mejoren nuestra calidad de vida. El movimiento armónico del paso del caballo resulta un gran ejercicio, para fortalecer aquellas áreas que requieren de una mayor atención, como la utilización de la mayoría de los músculos del cuerpo humano.

El caballo nos lleva en su propio ritmo al andar, pero nosotros debemos dirigir el rumbo y la intensidad con que él nos conducirá. Allí se vivencia la nobleza del animal que se deja guiar confiando que el jinete respetará su volumen, su ritmo (paso, trote y galope) para disfrutar de una buena monta.
Su instinto deberá ser interpretado por nuestro intelecto, su sensibilidad y potencia estarán sujetos a la capacidad de comprender su naturaleza que se pone al servicio de lo que queremos realizar.